Una fuerza misteriosa que algunos religiosos podrían llamar "Dios", me recordó el comentario que me hizo un amigo, Ricardo, una vez que lo llevé en mi carro: "cuando el motor de tu carro se calienta, abrí tus ventanas y poné el aire acondicionado lo más caliente que se pueda, al máximo". En teoría, el aire acondicionado al estar caliente, toma el calor del motor para calentar el aire que le proporciona a los pasajeros del carro. El problema es que yo estaba en un embotellamiento a las siete de la noche, en la once avenida de la zona 1 de Guatemala. No es el lugar más seguro para manejar con las ventanas abiertas.
¿Que hice? Tomé todo el coraje del mundo y tomé mi decisión. Es el motor o mi comodidad. Por supuesto, el motor de mi carro es mucho más caro que mi comodidad por la próxima media hora de camino. Saqué de mi mente toda idea negativa sobre el calor y puse el aire.
![]() |
| Si, este es el termostato |
Poco a poco, vi como el indicador de temperatura bajaba, y poco a poco, empecé a sentir las gotas de sudor rodando por mi frente; gotas de sudor grandes y gordas, como si estuviera corriendo una maratón. No paré a ninguna gasolinera a echar agua, seguí mi camino, sintiendo que estaba en la playa, pensando "he pasado por cosas peores". Ahora estoy en mi casa y entrar al garaje es un acto de masoquismo. Está caliente, como si estuviéramos en verano en un lugar más alejado del ecuador (en Guatemala, nunca hay climas extremos).
Lección aprendida, en cuanto el garaje esté mas fresco (probablemente, mañana por la mañana), iré a llenar el tanque de agua de mi carro. No quiero volver a pasar por esta experiencia otra vez x_x.


No hay comentarios:
Publicar un comentario