Existió una vez un niño que caminaba por el camino de la
vida. Este niño caminaba sólo, no le acompañaba nadie. Seguía un camino recto,
veía al horizonte y sabía que llegaría a algún lado. No dejaba que nadie ni
nada lo desviara ni interrumpiera.
Este niño no siempre caminó sólo. Muy temprano en su vida,
se encontró con mucha gente, y esta gente le mostró muchos otros caminos. Todos
los caminos eran caminos de vidas distintas, pero eran vidas a fin de cuentas.
El niño vio esos caminos, intentó comprenderlos, intentó que le gustasen, pero
prefirió quedarse en su propio camino. Otros niños lo veían y pensaban que su
camino era aburrido, sin gracia. El niño caminaba sólo, mientras otros niños
caminaban todos juntos, por caminos distintos. El niño creció poco a poco, sólo
y por su cuenta.
Pasaron los años y el niño se encontró con una niña que
caminaba por su mismo camino. Fue la primera vez que el niño tuvo compañía
mientras caminaba por la vida. Los dos pasaron incontables horas juntos.
Llegaron a quererse y amarse. El niño ya no veía hacia el horizonte, veía hacia
donde estaba la niña, no tenía ojos para nada más. El niño dejó de interesarse
por el camino que había tomado por lo que llevaba de vida y se dedicó a seguir
el camino que su compañera seguía.
Eventualmente, la niña dejó de interesarse por el niño. A
ella le parecía ya una carga más que una compañía. Lo único que quería el niño
era seguirla, pero la niña ya no quería que él la siguiera más. Un día, ella
simplemente se fue. No dejó que el niño la siguiera, no dejó que la volviera a
ver. Olvidó y despreció todo lo que habían pasado juntos. Ella simplemente siguió
caminando por la vida, dejando al niño atrás.
El niño pasó mucho tiempo buscándola, mientras ella
simplemente se sorprendía al ver su persistencia cuando veía hacia atrás y lo
veía a él aún buscándola. El niño pasó noches enteras sin dormir. El niño pasó
muchos días hermosos parado, sin caminar. A veces incluso caminaba hacia atrás,
pensando que la encontraría, pero sólo se encontraba con recuerdos de ella.
Los ojos del niño ya no veían al horizonte. Los ojos del
niño ya no veían a la niña. Los ojos del niño se quedaron sin nada a qué ver.
El niño se sintió completamente vacío. Sin una meta que seguir, el camino
parecía no tener ningún sentido, y parecía que estuviera caminando hacia ningún
lugar. El niño caminaba sin rumbo, caminaba sólo por no quedarse parado. El
niño no sabía a dónde iba. El niño aún lloraba al recordarse de la niña.
Un día como cualquier otro, el niño cumplía años. Esperaba
recibir una felicitación de la única persona que él pensaba que se preocuparía
por él. Sabía que no recibiría nada. El niño estaba sólo, no tenía con quien
compartir. El niño empezó a preguntarse, ¿por qué antes no le costaba estar
sólo? Nunca necesitó de nadie, nunca dependió de nadie, siempre caminó por su
cuenta. ¿Por qué ahora extrañaba a otra persona? Mientras el niño pensaba esto,
vio a su alrededor, el camino era el mismo de siempre, pero él casi no se había
movido de donde la niña lo había dejado.
Aparentemente de la nada, aparecieron dos personas, una niña
y un niño, que llevaban un pequeño regalo para el niño cumpleañero. El niño no
comprendía. Se suponía que estaba sólo. ¿De dónde habían salido estas dos
personas? Al ver el regalo, un pequeño pastel con una vela encendida, el niño
no pudo evitar que salieran lágrimas de sus ojos, junto con una tímida sonrisa.
Esos dos niños habían estado siempre con el cumpleañero,
pero él no se había podido dar cuenta. Durante toda su vida se dedicó a ver
sólo hacia el horizonte, y luego sólo a la niña. El niño se había dedicado
tanto a ver sus metas, que nunca se tomó el tiempo de ver hacia los lados y
hacia atrás.
El niño volvió a ver a su alrededor. Estaba completamente
rodeado de más personas. Personas a quienes no había prestado suficiente
atención antes, pero que sabía que existían. Por alguna razón, todas las demás
personas querían al niño, y lo siguieron acompañando por el camino de la vida.
El niño volvió a divisar en el horizonte la meta que seguía antes. Aún estaba allí.
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